Introducción

Actualmente hay casi 10’000,000 de ancianos en el país (INEGI 2010).

Más de 1’000,000 viven en la Ciudad de México.

Para el año 2050, 1 de cada 4 habitantes del país será anciano.

La población envejeciente enfrenta falta de oportunidades y posibilidades de desarrollo, vive en condiciones de pobreza, marginación, soledad y, muchas veces, desintegración familiar; acrecentando esto el desconocimiento general de la población acerca del proceso de envejecimiento mitifica descalificando al anciano.

Diversos cambios afectan su desempeño físico, comprometen su salud y estado cognitivo, y representan, en muchos casos, pérdidas que impactan su estado psicoafectivo, generando estados de ánimo depresivos y de aislamiento que reducen su calidad de vida, incrementando los padecimientos físicos y empeorando su funcionalidad, retardando la mejoría y recuperación y conduciéndolos a estados discapacitantes, que, sumados a las condiciones actuales de vida, le han ido relegando, anulando su rol social y condenándolos al aislamiento y la invisibilidad.

Sin embargo, nosotros estamos convencidos de que el envejecimiento es un proceso diferencial que depende del trabajo individual que realice cada uno respecto a sus propios cambios y de que el ciclo del envejecimiento implica no sólo pérdidas, deterioro o declinación de funciones y capacidades, sino también posibilidad de ganancias, fortaleciendo los procesos adaptativos y aportando recursos para que los adultos mayores compensen y optimicen selectivamente sus funciones.

La vejez es una etapa más de la vida, con grandes posibilidades de crecimiento y desarrollo individual y de la que se pueden obtener elementos enriquecedores para ellos mismos y para otros grupos de edad.  

Nuestro objetivo es fortalecer la autonomía del adulto mayor potenciando sus habilidades y capacidades, robusteciendo su autoestima, incrementando sus redes sociales, manteniendo su funcionalidad e independencia e incrementando su conocimiento sobre la vejez. Sostenemos que, a través de programas de estimulación constante de las áreas cognitiva, motriz, psicoafectiva y sociocultural, se puede preservar la autonomía y el sentido de identidad y continuidad, repercutiendo en el mejoramiento de la calidad de vida de los senectos.

Otro de los pilares de nuestra intervención es promover que los ancianos permanezcan en sus hogares y de esa forma se mantenga la vinculación familiar y comunitaria, por lo que dirigimos ésta a las personas adultas mayores que asisten a nuestro Centro resaltando su funcionamiento sólo durante el día.

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